LA VIRTUD, REQUISITO ESENCIAL EN LA FORMACION DE UN ABOGADO.
Abog. Marco Ramírez Casusol.
- Docente Universitario en las materias de Derecho Civil y Derecho Penal, en la Universidad Alas Peruanas – Filial Moyobamba.
- Con estudios terminados de Maestría en Derecho Penal.
- Abogado de la Unidad Distrital de Asistencia a Víctimas y Testigos del departamento de San Martín.
- Abogado Delegado de la Procuraduría del Ministerio Público – Fiscalía de la Nación.
- Discente del XV Curso PROFA – AMAG.
- Ex secretario judicial de los Juzgados Mixto y Penal de Turno Permanente de Mariscal Cáceres.
Uno de los principales problemas, por parte de los organismos relacionados con la administración de justicia, es precisamente la desconfianza por parte de la población hacia éstos. Es inevitable dejar de mencionar al Ministerio Público, a la Policía Nacional y al tan desprestigiado Poder Judicial, como las principales instituciones que aquejan dicho problema, no siendo la excepción las demás instituciones del estado, o las que tienen la calidad de privadas.
Es precisamente ésta desconfianza, la que permite culpar a dichas instituciones, de todos los males que abundan en nuestra sociedad; como es el incremento de la delincuencia, plasmadas en los robos y asaltos que son el pan de cada día, los secuestros al paso y otras manifestaciones, que nos anuncian un futuro mucho más tenebroso, sino hacemos algo al respecto, por ejemplo la situación actual de México o Colombia.
Cabe recalcar, que ante la incertidumbre de encontrar una respuesta satisfactoria, para dar con el origen de dichos males; se puede resumir en una sola palabra: Corrupción, la misma que de conformidad según la Convención Interamericana contra la Corrupción, especialmente en el artículo VI; la define como…”toda aquella acción u omisión del servidor público, que lo conlleva a desviarse de los deberes formales de su cargo con el objeto de obtener beneficios pecuniarios, políticos o de posición social, así como cualquier utilización en beneficio personal o político de información privilegiada, influencias u oportunidades”.(1)
Término tan escuchado por nuestra sociedad, y a la vez tan poco combatido, la misma que nos conlleva a una situación de resignación por parte cierto sector de la población; que se proyecta a vivir con éste mal, dándole una especie de inmortalidad, y que por cierto para otros sectores de la población, muchos más reducidos inclusive, nos parece una sentencia de muerte, a la esperanza de vivir en una sociedad libre y justa.
Al tratar de justificar su actuar de una manera general, por así decirlo; la población manifiesta que los males de la sociedad, como son el narcotráfico, bandas criminales, prostitución, etc., etc.; se debe a que las autoridades no hacen nada, debido al alto índice de corrupción que se ha infiltrado en su organizaciones. Sin embargo, podemos encontrar una respuesta a dicha imputación por parte de la población; al manifestar que efectivamente los funcionarios que caen en las manos de la corrupción, lo hacen debido al poco apoyo que presta el Estado Peruano, frente a la lucha de la delincuencia, así como las bajas remuneraciones e incentivos que brinda éste. El estado por su parte, puede alegar los bajos presupuestos y otras irregularidades por parte del gobierno anterior; y así sucesivamente nos vamos remontando a épocas, quizás fuera de nuestra vida cronológica, con la finalidad de encontrar una respuesta a éste problema.
Cabe mencionar, a manera de un tipo de trabajo de campo, cuando uno se encuentra en aulas universitarias, en especial de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas; tan desprestigiada ante la sociedad, y al realizar una pregunta clásica sobre el por qué de estudiar dicha carrera, casi todos los alumnos de los primeros ciclos, mencionan: “Para poder defender los derechos de los demás, y hacer justicia en mi país”; la misma frase que es cambiada de una manera tácita, cuando egresan o prácticamente ejercen la profesión, por la siguiente: “Soy abogado, para defender los derechos, de quien pueda pagarlos; de algo se tiene que sobrevivir, y si tienes familia, peor aún”.
Lo antes mencionado, nos remite obligatoriamente, al concepto de la Justicia, término tan pronunciado, y también tan poco comprendido en su más esencial concepción. No olvidemos que la palabra Derecho, motivo por el cual, el suscrito y muchos de mis colegas; somos licenciados en Derecho y Ciencias Políticas, y que algunos ya con el grado de magister e inclusive con un doctorado a cuestas, proviene del vocablo latino Directum, que significa no apartarse del buen camino, seguir el sendero señalado por la ley.
También le podemos dar la categoría, como uno de los fines del Derecho, así mismo el de una virtud, que según Santo Tomás de Aquino,.. “Es el hábito según el cual, alguien con constante y perpetua voluntad, da a cada uno de su derecho. Y que entiende por suyo en relación con otro todo lo que le está subordinado”.
Con relación entre la estrecha vinculación entre el derecho y la justicia, podemos citar a Platón, el cual conceptualiza a la justicia, como… “La virtud fundamental, de la cual se derivan todas las demás virtudes, pues constituye el principio armónico ordenador de éstas, el principio que determina el campo propio de cada una de las demás virtudes”. (2)
Sin dejar de mencionar al maestro Miguel Reale, al tratar de realizar una definición integral del derecho, creador a su vez de la Teoría Tridimensional, la misma que considera que el derecho ésta integrado por tres elementos: a) Hecho, b) Valor y c) Norma; siendo éste segundo elemento materia de nuestro breve análisis.
Así mismo, si nos remitimos en el ámbito de la Teoría General del Derecho, encontramos tres teorías sobre el origen y naturaleza del derecho: El Iusnaturalismo, el Positivismo y el Formalismo; siendo el primero de éstos un punto de vista, desde el enfoque filosófico del derecho, basado en una aceptación de que existen una serie de derechos del hombre, naturales y universales, superiores e independientes al ordenamiento jurídico positivo; la misma que tiene como base el uso de valores como su aplicación en la vida diaria (Ética)(3)
De antemano sabemos, que las tres corrientes desde su punto de vista radical, no lograron justificar la creación del derecho por sí solas; como en su momento lo intentó el positivismo jurídico; situación ya superada en el momento. Por lo tanto, podemos decir que llegamos a una primera conclusión; al manifestar que estas tres teorías, de manera conjunta pueden justificar el inicio y presencia del derecho; o en su defecto, manifestar que los valores que aporta el Iusnaturalismo (Derecho Natural), sirven de inspiración para plasmar la norma positiva, la misma que tiene la particularidad de ser coercitiva; y que deben regir en su formación, los parámetros que sustentan al formalismo, con respecto a la creación de normas que contienen derechos basados en valores, teniendo como fin supremo el alcanzar la Justicia.
El problema, surge que la comunidad jurídica, al tratar el tema de la corrupción, como uno de los principales males que aqueja al derecho precisamente, de una manera directa o no; hemos buscado el origen, desarrollo, consecuencias y formas de solución, desde un punto de vista del positivismo jurídico; no olvidemos que para ésta corrientes, los valores, la moral no tenían nada que ver con el derecho; obviamente el desarrollo del mismo (El Derecho) durante el transcurso del tiempo, se encargó de demostrar el error que una vez pretendieron darnos como una verdad absoluta, lo demás es historia conocida.
Por lo tanto no vamos a encontrar una solución al problema de la corrupción, si buscamos soluciones desde el punto de vista normativo; el aumento de penas, celeridad en los procesos, cambio del tipo penal, aumento de organismos de control interno; no han dado el resultado que se esperaba; e inclusive podemos hablar de un ligero aumento en los delitos relacionados con actos de corrupción.
El estado y cada uno de nosotros como ciudadanos, tenemos la obligación de incidir en la práctica de valores, en nuestro quehacer diario, al realizar nuestras labores cotidianas, al educar a nuestros hijos, y si a eso le agregamos, el aumento de familias cada vez más disfuncionales, donde no existe una guía paterna por ejemplo, en una sociedad donde los intereses personales, son sobre puestos a los intereses colectivos; ejemplo fiscales o jueces que quieren investigar o ponen mayor énfasis delitos en agravio de personas de recursos económicos o influencias políticos - sociales, en post de un posible agradecimiento y que lamentablemente, toda sociedad que tiene problemas de conformación de familias, tiende cada vez a debilitarse, ya que éstas son el núcleo de la misma.
Es con la práctica de valores, podemos tener un punto referencia, para poder llegar a cumplir con uno de los fines del derecho (Justicia), la misma que efectivamente está relacionada con los demás valores; y no debemos esperar resultados a corto o mediano plazo, eso sería ser ilusos, así mismo debemos recordar que la gestación de éste mal (corrupción), fue producto de un sin número de factores socio-culturales, políticos, económicos generados a largo plazo.
En resumen, no podemos hablar de un derecho injusto, pues éste no sería ya derecho, quizás norma jurídica, pero jamás derecho; por lo tanto la tarea está dada, por aplicar en nuestra vida diaria y dando por concluido éste humilde pero sincero artículo por parte de su servidor; no sin antes citar al maestro Eduardo Couture, creador del Decálogo del Abogado y de las siguientes frases célebres…“ Como ética…La Abogacía es un constante ejercicio de la virtud. La tentación pasa siete veces cada día por delante del abogado. Este puede hacer de su cometido, se ha dicho, las más noble de todas las profesiones o el más vil de los oficios”, como Acción,…La Abogacía es un constante servicio de valores superiores que rigen la conducta humana. La profesión demanda, en todo caso, el sereno sosiego de la experiencia y del adoctrinamiento en la justicia; pero cuando la anarquía, el despotismo o el menosprecio a la condición del hombre sacuden las instituciones y hacen temblar los derechos individuales, entonces la Abogacía es militancia en la lucha por la libertad.(4)
Recordando que el hecho, que si los licenciados en Derecho, podemos litigar ante un jurado, éste poder está basado por la expresión latina “Orabunt Causas Melius”, que significa: El Defensor de las Causas Justas; así como cada una de siete puntas en las cintas de abogados, representan los siete dones del Espíritu Santo que son: sabiduría, ciencia, inteligencia, piedad, consejo, fortaleza y temor de Dios (5); por lo tanto en especial los hombres de Derecho, si no cumplen con los requisitos antes mencionados, serán licenciados en Derecho y Ciencias Políticas, e inclusive podrán ser doctores en derecho; pero jamás abogados.
(1) Convención Interamericana contra La Corrupción – Artículo VI – Actos de Corrupción.
(2) Balotario Desarrollado para el Concurso de Selección y Nombramiento de Jueces y Fiscales, del Consejo Nacional de la Magistratura. Pág. 14
(3) IDEM. Ob. Cit. p. 18.
(4) El Decálogo del Abogado – Dr. Eduardo Couture.
(5) Revista Jurídica, “El Foro” - Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque; Segunda Edición – Septiembre del 2011.






